Deporte y Miel van de la mano aumentando nuestra resistencia gracias a su alto contenido en glucosa. Durante algún tiempo el contenido en azúcar de la miel ha hecho que erróneamente muchos piensen que podría engordar. Los últimos estudios desmienten este falso mito, ya que los azúcares de la miel son naturales, esto hace que el organismo los asimile mucho mejor y además la miel no tiene nada de grasa.
¿A quién no le viene bien un parón a media mañana para descansar y tomar un pequeño bocado para continuar con la jornada? Por eso os propongo estas barritas de miel.
Nada más lejos de la realidad, y es que la miel puede ser uno de los mejores recuperadores musculares que existe.
Un estupendo complemento alimenticio para esas épocas de mucha actividad. ¿Sabéis que es un alimento que contiene todos los aminoácidos esenciales? ¡Todos!.
Son muchas las propiedades nutricionales de la miel, entre ellas, contiene nutrientes esenciales como vitaminas (A, B, C, E, K, B1, B2, B6, B12, niacina) pero su contenido es bajo. Contiene minerales (fósforo, calcio, magnesio, silicio, hierro, manganeso, yodo, zinc) aunque también en bajas proporciones. También contiene muy pocos lípidos o grasas. Contiene ácidos orgánicos, de los que resaltar el acético, láctico, cítrico, málico, oxálico, butírico y fórmico.
Posee compuestos fenólicos que le confieren propiedades antisépticas, antiinflamatorias y antioxidantes. Conforma una gran fuente de energía debido a su contenido en azúcares, la mayoría fructosa y glucosa. Esto también nos sugiere un consumo moderado, pues este es su valor nutricional por 100 g/ml:
La miel contiene una pequeña proporción de proteínas en forma de enzimas y aminoácidos esenciales como la lisina, entre otros.
Algunos de estos valores pueden variar dependiendo de los tipos de flores de donde liben las abejas, las condiciones de extracción y tratado de la miel y la climatología. Vamos a ver cómo nutrirnos con sus beneficios.
Sobre la miel en el consumo infantil se ha debatido bastante. Muchos, no recomiendan su consumo en bebés menores de 1 año, 1 año y medio y otros hasta los tres años. Esto es debido a la espora de la bacteria Clostridium botulinum, causante del botulismo infantil. El aparato digestivo del bebé no está desarrollado para combatir la bacteria y esta puede generar toxinas muy perjudiciales. Si quieres saber más, aquí te dejamos este enlace.
https://www.ocu.org/alimentacion/seguridad-alimentaria/noticias/botulismo-infantil-miel#
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